
Zamora, situada en un altozano estratégico,
dominando el Duero, fue mansión romana de la Ruta de la Plata.
Tierra de continuas luchas en épocas pasadas, Zamora reivindica
la figura de Viriato y la asume en su bandera con las ocho tiras
rojas que recuerdan las ocho legiones romanas destruidas por el
héroe lusitano.
Amurallada por Alfonso III en el año
893 la ciudad de Zamora fue destruida y repoblada en numerosas
ocasiones hasta el siglo X. Los árabes la describían «rodeada
de siete murallas». Fue, sin embargo, fernando I el que la
amuralló con el primero de los tres recintos que han llegado
hasta nosotros. Le sucedió su hija Doña Urraca como reina de la
ciudad, a la que puso cerco su hermano Sancho II en 1072 que
murió en el asedio.Este hecho histórico dio lugar al famoso
dicho de «No se ganó Zamora en una hora» que recoge el
Romancero pudiéndose contemplar todavía el Postigo de la
Traición por donde el Cid persiguió al zamorano Bellido Dolfos
tras matar al rey Sancho.
Fue el siglo XII la gran
época de la ciudad, recobrando su importancia con las guerras
con Portugal en tiempos de los Reyes Católicos. La ciudad, no
obstante, perdió progresivamente su importancia hasta llegar a
la Zamora actual, una pequeña ciudad, tranquila y sosegada, pero
repleta de historia y encanto.
La Catedral sin duda, el más bello templo románico de la ciudad, y el más exótico al mezclar la sencillez y armonía del románico con aires bizantinos, rematada con una cúpula a base de escamas.

El cimborrio sobre el que se asienta la cúpula es la parte más original. Posee una gran torre cuadrada y el claustro fue reconstruido en el siglo XVII.

Zamora se encuentra a una altura media de 640 metros sobre el nivel del mar, al noroeste de la peninsula, a 250 Km. de Madrid, 93 de Valladolid, 60 de Salamanca y 135 de León. Tiene unos 70.000 habitantes aprox.
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