 Este pueblo de la provincia de
Zamora cuenta con unos 500 habitantes, sin contar los anexos del
municipio. La iglesia parroquial, construida bajo los Reyes
Católicos y algo posterior, su capilla, está hecha, en gran
parte, con materiales romanos. Bien sean hermosos sillares de
granito de 1,10 x 1,23 y 0,40 ó 0,50 de grueso, o bien estelas
sepulcrales y otras piedras labradas.
Es de notar que alrededor se han
visto, abiertas en la pizarra, muchas sepulturas. Se extrajo,
además, un sarcófago de granito. Debieron de ser todos los
vestigios de cristianos. Cuatro Castros rodean el pueblo. El
Castrico, sobre un altozano; el Castro de la Gallinera, al norte;
el Castro de San Juan, al poniente y el Castro de la Luisa, más
retirado, al mediodía. Todos ellos conservan, poco o nada de sus
obras de defensa.
Rabanales ha ocupado siempre un lugar central en la
comarca alistana. Ha sido el pueblo más importante, después de
Alcañices. Nuestros antepasados conservaron como leyenda que en
una época Rabanales le disputó la supremacía a Alcañices.
Según esta tradición de los dos pueblos el que antes pudiera
ser cercado por sus habitantes, quedaría dueño de toda la
región. Al ayuntamiento de Rabanales se le adjudicaron cuatro
pueblos que son los que tiene en la actualidad: Matellanes,
Ufones, Grisuela, Fradellos y con posterioridad la localidad de
Millanes de Aliste. Cuenta con una extensión de 7.500
hectáreas. El municipio de Rabanales cuenta con aproximadamente
unos 1.000 habitantes.
Un Culto Fálico
El falo aparece como símbolo de
fecundidad, de generación, de reproducción y de vida en casi
todas las mitologías. Las artes mágicas lo utilizan cual
amuleto para preservar a los portadores del mismo de diversos
maleficios. En algunos pueblos de Italia se le suspende todavía
del cuello de los infantes con este fin específico. Al
sacralizar el símbolo, paso a representar a algunas divinidades
relacionadas con el cosamos generativo, que fueron objeto de
culto. El Hermes de Sifos luce un llamativo falo erecto. En las
culturas antiguas, el falo fue adorado; rara vez tuvo una
significación pornográfica u obscena.
 Como bien es sabido, el panteón de Roma se nutrió con
todos los dioses del Oriente y de Grecia. por eso, el falo fue
entre los romanos un símbolo omnipotente, vinculado a la
religión y a la magia. lo encontramos unido al culto de Baco, de
Ceres y de otras muchas deidades. De Pompeya y de Herculan se ha extraído una gran cantidad de falos de bronce, provistos de una
anilla para poderlos suspender.
Los romanos poblaron de falos
("cipotes" se dice en la germanía) todos los pueblos
de su vasto imperio. los que existen en Rabanales, en Ufones y en
otras localidades del Gran Aliste (mucho más amplio que el
Aliste del Marquesado de Alcañices) son, con casi absoluta
seguridad, de procedencia romana. Han aparecido junto a otros
restos legados por la Roma colonizadora: cipos no fálicos,
estelas mortuorias, etc. La abundancia de falos en la región
denota un culto fálico muy generalizado. ¿Estaba unido a un
dios romano o a un dios autóctono? Resulta muy difícil contestar
a esta pregunta...
Francisco Rodríguez Pascual
Existen numerosos paisajes para disfrutar de la
naturales, de las carnes y las setas.
 
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